Esas incómodas gotitas…

La incontinencia urinaria masculina es un problema más habitual de lo que parece, algunos estudios citan su incidencia hasta en un 87%, siendo en un gran número de casos como consecuencia de una prostatectomía radical realizada para el tratamiento del cáncer de próstata.  Normalmente, los pacientes suelen presentar incontinencia de esfuerzo debido a  la debilidad de la musculatura pélvica y a los daños producidos en sus inervaciones durante la operación. Uno de los tratamientos más eficaces para esta patología es la intervención fisioterápica precoz entre los 6 primeros meses tras la cirugía.

fisioterapia en incontinencia urinaria

¿Cómo debe ser nuestro tratamiento?

En diferentes estudios se ha observado la obtención de muy buenos resultados con tratamientos multidimensionales basados en la educación en salud, modificaciones de hábitos y estilos de vida, así como en la realización de ejercicios y terapia grupal como apoyo psicológico.

Ejercicios de Kegel, una buena opción preventiva que debe continuar durante el tratamiento.

Dentro del tratamiento fisioterápico, explicaríamos al paciente nociones anatómicas básicas de la musculatura pélvica, para que entienda cómo funciona y cómo vamos a trabajarla. Uno de los pilares en el tratamiento de este tipo de patologías, son los ejercicios de Kegel, tradicionalmente utilizados para la incontinencia femenina y hoy en día empleados también para pacientes con operaciones prostáticas e incontinencia fecal. Los buenos resultados de estos ejercicios radican en la realización regular de los mismos, y en el fortalecimiento de la musculatura pélvica que conllevan, para lo que debemos enseñar al paciente la correcta aplicación de la técnica, contrayendo los músculos correctos. Uno de los métodos que podemos emplear para que el paciente identifique la musculatura que queremos trabajar, es que trate de retener el flujo miccional sin contraer la musculatura glútea y abdominal cuando se encuentre orinando. Otro de ellos, es introducir el dedo en el recto y pedir al paciente que lo apriete como si estuviese reteniendo la orina, ayudando así a que identifique la musculatura adecuada. Sigue leyendo