FisioÉtica

Viendo tan cerca el final de estas prácticas pienso en todo lo que he aprendido, que es mucho, y no solo han sido técnicas de fisioterapia, también he reflexionado sobre varios aspectos que, muchas veces, pasan desapercibidos. Uno de ellos es la ética en nuestra (futura-si hablo en primera persona) profesión.

En fisioterapia, como en otras profesiones sanitarias, la relación que se establece entre el fisioterapeuta y el paciente es una de las más complejas e intensas que existe, ya que ambas partes tienen un compromiso ético dentro del proceso terapéutico.

El origen de todo lo que voy a hablar a continuación proviene de Hipócrates (antes de Cristo) pero, actualmente, se basa en la bioética, en sus cuatro principios fundamentales que, según Beauchamp y Childress, son:

Foto principios

  • Principio de beneficencia, “dirigir las acciones de la práctica sanitaria a buscar el beneficio del paciente y de la sociedad, mediante la prestación de la atención profesional”.
  • Principio de no maleficencia, “no causar daño ni perjudicar al paciente mediante acciones sanitarias”.
  • Principio de autonomía, “derecho de los enfermos adultos, en uso de sus facultades mentales, para decidir lo que ha de hacerse con su persona, en lo referente a su atención profesional”.
  • Principio de justicia, “compromiso de otorgar a cada quien lo que le corresponda, según el derecho o la razón”.

Otros principios en los que también se basa dicha relación clínica son el de equidad, de confidencialidad, de dignidad, de Sigue leyendo

Somos profesionales pero… ¿somos humanos?

Desde que empecé el grado de fisioterapia me han enseñado muchas cosas. Día a día durante estos cuatro años me han preparado para ser un buen profesional, para tener conocimientos suficientes para hacer pruebas de valoración, diagnósticos y las posteriores técnicas de tratamiento para mejorar la calidad de vida de los pacientes.

Todo esto es importante y es la base para el ejercicio de esta profesión de manera correcta pero hay más cosas que no se enseñan en las aulas, algo que nace del interior de la persona y se perfecciona con la experiencia, los valores humanos. Supongo que todos hemos pasado por alguna situación incómoda en alguna ocasión cuando hemos tenido que ir a un centro sanitario, bien porque nos han atendido muy rápido o porque directamente no han prestado prácticamente atención a nuestro problema y casi ni nos han mirado a la cara mientras nos hablaban.
valores humanos

¿Qué repercusión tiene esto? Aunque el profesional haya elegido un tratamiento correcto basado en sus conocimientos, no ha tenido en cuenta las emociones o sentimientos del paciente y eso va a influir de manera negativa en la recuperación. Puede que la persona que manda el tratamiento esté muy acostumbrada a ver ese tipo de problemas pero el paciente no sabe que le está pasando, que repercusiones va a tener en su vida, cómo y en qué circunstancias va a terminar el transcurso de la enfermedad, etc… Es por tanto, realmente importante que nos pongamos en la piel del paciente y pensemos como nos sentiríamos nosotros mismos si nos tratasen así.

Cuento todo esto porque desde mi opinión y mi experiencia he podido comprobar que si somos capaces de transmitir confianza, seguridad y escucha al paciente nuestros tratamientos se vuelven más eficaces. No importan cuantas veces tengamos que escuchar a un paciente su problema o cuantas veces le expliquemos lo mismo porque todo esto ayuda a que la confianza y la seguridad que le transmitimos aumente.

Aprender a escuchar

Estamos ante una profesión muy bonita donde vamos a tratar personas, a veces nos reconocerán  la labor que realizamos y en otras ocasiones no, tampoco vamos a tener la misma cercanía con todos los pacientes pero es nuestra labor y una parte de nuestra profesión intentarlo. Incluso tendremos que ser capaces de apartar nuestros problemas, preocupaciones o agobios durante las horas de trabajo de aquello que es importante en ese momento, el paciente.

Sin empatía no hay cura

Muy sencillo, si realmente te gusta lo que haces y te preocupan las personas que estas tratando, es muy probable que desde el minuto uno hasta que finaliza la jornada laboral seas capaz de aislar tu mente de todo y solo centrarte en tu trabajo.

Por último, te recomiendo que veas la película “El doctor” donde un profesional de la salud se convierte en paciente y le toca experimentar una nueva forma de vida.

Antonio Medina Ortiz