Exportando manos.

Lo que antes era una rareza, ahora se ha convertido en habitual.

Los jóvenes españoles emigran hacia futuros inciertos en búsqueda de prosperidad laboral. La tasa de paro juvenil asciende en España a un 55,8%, lo que representa un total de 907.000 jóvenes en desempleo.

En el sector de la fisioterapia, según el Colegio Profesional de Fisioterapeutasde la Comunidad de Madrid (CPFCM) , casi el 25% de los fisioterapeutas que se dieron de baja en 2012 lo hizo para irse al extranjero.

En la Comunidad de Madrid hay alrededor de 8000 fisioterapeutas colegiados, y según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), los fisioterapeutas se encuentran entre los colectivos que mayor incremento de profesionales tuvieron en 2012 (3.1%). Sin embargo, en los últimos 10 años la oferta de empleo pública ha venido siendo cada vez más escasa, hasta volverse prácticamente nula en la actualidad. Según datos del CPFCM, el 75 % de los fisioterapeutas madrileños que están trabajando lo hacen en el ámbito privado, y de ellos el 48% por cuenta ajena. Las oposiciones para optar a una plaza pública se están convocando cada 5 o 6 años. Es de esperar, por lo tanto, que el paro haya aumentado en el sector de la fisioterapia. La otra opción es la práctica privada, en la que la situación en España es precaria, obligándote en la mayoría de puestos de trabajo a ser autónomo. Todas estas trabas hacen que el fisioterapeuta recién salido de la carrera y normalmente sin cargas familiares busque otras opciones como puede ser trabajar en el extranjero.

¿Qué opciones tenemos los fisioterapeutas para trabajar en el extranjero? Las posibilidades son muchas, todo depende de lo difícil que te lo quieras poner. Sigue leyendo

Hablar con las manos, oír con los ojos

Imagínese la siguiente situación:

Ayer estuvo levantando unas cajas viejas en el trastero. Parecían ligeras, pero al querer poner una sobre la estantería se hizo daño en el hombro y desde entonces tiene un dolor agudo que le impide levantar el brazo.
Acudimos al médico y le contamos lo sucedido. “¿Cómo fue?”, nos preguntará el doctor. “¿Le duele aquí abajo o más arriba?”, “¿Le molesta si le toco aquí?”

Estas serían algunas de las preguntas básicas que tendríamos que contestar para que el médico pudiera hacernos un diagnóstico y ofrecernos un tratamiento. Y, seguramente, durante el tratamiento nos haría otra serie de preguntas del mismo estilo.Hasta aquí todo normal. ¿Pero qué sucedería si el paciente fuera SORDO?

Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), en España existen  1.064.000 personas, mayores de seis años, que tienen una discapacidad auditiva. La discapacidad puede ser de distinto tipo y grado, pero este dato significa que un 8% de la población española podría enfrentarse a la situación anterior con dificultad.

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