El fisioterapeuta sí es especial al otro lado del charco

¿En qué especializarse? Esta es una duda habitual en el recién graduado (o estudiante), y la respuesta no podría ser más sencilla. En nada. ¿En nada? Exacto. Al menos en nuestro país. No existe la especialización en fisioterapia en España, como sí existe en otras profesiones sanitarias como enfermería o medicina. Y desgraciadamente parece que es algo que va para largo. En resumen, que si bien la formación en los distintos campos de fisioterapia es algo habitual y necesario, la especialización es algo aún fuera de nuestro alcance. ¿Experto? Puede ¿Especialista? Aún no.

¿Pero es esto así en otros países? Pues parece ser que no. Durante mi búsqueda de información me he encontrado con tres grandes organismos que certifican la especialización en sus respectivos países. La Australian Physiotherapy Association (A.P.A.), la Canadian Physiotherapy Association (C.P.A.) y la American Board of Physical Therapy Specialties (A.B.P.T.S). Estos organismos ofrecen al fisioterapeuta asociado la oportunidad de ser especialista en unos campos concretos (fisioterapia cardiorrespiratoria, pediátrica, musculoesquelética, deportiva, gerontológica, en salud femenina y continencia, neurológica…) a través del seguimiento de un determinado proceso.

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En el caso de la A.P.A., el proceso de especialización consta de tres niveles. Sigue leyendo

Saber para prever, prever para proteger

 

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Los primeros auxilios consisten en la atención inmediata que se le da a una persona enferma o lesionada en el lugar de los acontecimientos, antes de que llegue el personal entrenado y se haga cargo de la situación, o bien antes de ser trasladado a un centro asistencial u hospitalario. Se trata de un concepto que abarca una gran cantidad de situaciones, ya que no solo se limita a la realización de una RCP o una colocación en posición lateral de seguridad.

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Los primeros auxilios suponen el primer eslabón de la cadena de supervivencia. En dicho momento inicial, es necesario:

  • Reconocer una situación de emergencia.
  • Evaluar su gravedad.
  • Dar el soporte ideal adecuado.

cadena de actuacion Sigue leyendo

¿En qué especializarme…? La eterna duda:

Tras casi cuatro años y a unos pocos meses de graduarme tengo más dudas que cuandoFoto primer empecé la carrera, ¿qué hacer ahora?, ¿en qué puedo especializarme?…muchas dudas sin respuesta. Actualmente en la carrera no está implantada una verdadera especialización,
vemos un poco de todo pero sin profundizar en ningún campo. Con esta entrada voy a tratar de exponer algunas de las diferentes ramas en las que nos podemos especializar ya que es incuestionable que hoy en día es algo necesario.

Hay muchos campos de actuación en los que los fisioterapeutas podemos especializarnos, entre los más sonados están la fisioterapia deportiva, traumatológica, respiratoria y neurológica. Pero hay muchas más ramas como fisioterapia en salud mental y psiquiatría, oncología, veterinaria, odontológica, en ergonomía…

Fotos

A continuación voy a comentar alguna de las especialidades que he encontrado y no conocía: Sigue leyendo

Para ti, futuro estudiante de Fisioterapia

Empecé mi experiencia como estudiante de fisioterapia en una universidad privada. Al año siguiente volví a hacer primero, pero en la pública. Y claro, la pregunta que todo el mundo me hacía era: ¿Qué es mejor, la enseñanza pública o la privada? Lo cierto es que, a pesar del asombro de muchos, la respuesta no está tan clara.

En primer lugar, en lo referido a la dificultad de los estudios, ambas tienen un nivel similar, quizá siendo la privada ligeramente más fácil, al menos en su aspecto teórico (o al menos así lo percibí yo desde mi experiencia) desmontando la creencia popular de que en la enseñanza privada te regalan los títulos.Estudiantes Sigue leyendo

“Gancheando”

El pasado fin de semana asistí a un curso en mi universidad: “Terapia fascial instrumentada en ganchos”. En él aprendimos lo que se conoce como  teno-fibrolisis diacutánea mioaponeurótica, un método de tratamiento para las algias del aparato locomotor. Fue desarrollado por un fisioterapeuta sueco llamado Kurt Ekman en los años 70, con la idea de conseguir llegar a localizaciones anatómicas finas, precisas y profundas a las cuales es complicado acceder con los dedos. Estos ganchos han ido evolucionando hasta llegar a los que tenemos actualmente: los soft hooks.

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En esta entrada no pretendo explicar cómo se realiza la terapia con ganchos, pues lo ideal es recibir un curso práctico por parte de un profesional. Mi intención es dar a conocer otra forma más de tratamiento que, en mi opinión, es de gran utilidad y puede ayudarnos en muchas ocasiones a la hora de tratar de manera global a nuestros pacientes.

La técnica se basa en la observación clínica de que el dolor de tipo inflamatorio está ligado a la presencia de corpúsculos irritativos y fibrosos (adherencias palpables), así como a una pérdida de movilidad provocada por micro-adherencias consecutivas a micro-traumatismos en los tejidos.

Lo que más llamó mi atención fue que el tratamiento con ganchos debe ser completamente indoloro. La clave está en no tratar el lugar del síntoma directamente, sino aproximarnos a él de manera centrípeta. Se trata de liberar los planos de deslizamiento inter-tisulares, sus adherencias y sus corpúsculos irritativos por medio de movilizaciones tisulares analíticas y específicas. Para ello, se requiere un gran conocimiento de la anatomía y la biomecánica miofascial. Es importante entender que el gancho no reemplaza a la mano terapéutica, pero si será un complemento interesante a la hora de palpar, explorar y tratar los tejidos blandos.

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Las maniobras básicas que se pueden realizar son: Sigue leyendo

¿Formación o trabajo? ¿Qué futuro decides?

Desde que empezamos la carrera hemos escuchado frases como “siempre hay que seguir estudiando, aun habiendo terminado la carrera”, “la carrera solo es el inicio de tu formación”, “para ser un buen fisioterapeuta tienes que hacer cursos y másteres después de la carrera”. Y conforme han ido pasando los años de la carrera me he dado cuenta de que es verdad, la carrera es solo la punta del iceberg de toda la formación que podemos llegar a tener.

Cuando llegó 2º y 3º de carrera y empezamos a aprender técnicas, métodos, maniobras, es decir, lo que era la fisioterapia en sí, te dabas cuenta de la cantidad de cosas que te quedaban por aprender (aún lo sigo pensando, y creo pasara mucho tiempo hasta que consiga decir que tengo conocimientos aceptables sobre esto que llamamos fisioterapia), y te ponías a investigar que se da en los años que te quedaban y preguntabas a compañeros de cursos mayores si recibimos conocimientos básicos y suficientes para ejercer como fisioterapeutas.

Ahora que estoy en mi último año de carrera, y veo que se acerca el final de estos cuatro maravillosos años, veo que el tiempo pasa muy rápido, que salgo ya de la carrera y debería ir decidiendo como quiero enfocar mi futura formación y por consiguiente mi futura profesión. En este punto nos encontramos mis compañeros y yo, y reflexionando sobre esto tenemos dos opciones claras:

  1. Terminar la carrera y buscar trabajo. El trabajo que nos pueden ofrecer no va a ser el trabajo de nuestra vida obviamente, ni quiero que lo sea, porque primero tenemos que coger experiencia básica y tratar, tratar mucho, para darnos cuenta que una misma patología es muy diferente en cada paciente.
  2. Y la otra opción es seguir formándonos, realizando formación complementaria, como algún tipo de máster. Con esta opción me refiero a másteres oficiales o aquellos que tienen un peso académico grande, es decir, un curso de un fin de semana siempre se puede hacer, incluso trabajando.

Y aquí está el dilema de cualquier alumno en 4º de fisioterapia, creo yo, ¿qué debemos hacer?, ¿qué es lo mejor?,  ¿cómo se aprende más?

Por una parte, hay que pensar qué es lo que más nos gusta y si tenemos claro que es lo queremos hacer. Si tengo muy claro que quiero trabajar con niños con trastornos neurológicos, entonces deberías encaminar tu vida profesional hacia ese tema. En estos casos, yo me buscaría un máster/experto en el que recibiera una buena formación para así poder encontrar un trabajo, más tarde, relacionado con es parte de la fisioterapia que es la que me interesa.

Pero en el caso en el que no tenga claro qué es lo que más me gusta o a lo que me quiero dedicar, yo empezaría a buscar trabajo, para coger experiencia. Esto nos puede ayudar a decidir un poco que parte de la fisioterapia te gusta más, y una vez que centres más tu interés en una parte de la fisioterapia formarte sobre ello.

También existe la opción seguir tu formación y a la vez trabajar. Esta opción es muy interesante, siempre que lo que sigas estudiando sea algo que te guste y sea algo a lo que te quieras dedicar. De esta forma, al tener clase y a la vez un trabajo, puedes aplicar lo aprendido en las clases con tus pacientes. Es una buena manera de afianzar conocimientos, porque además no hay nada peor que recibir conocimientos sobre técnicas y no practicarlas, al final acabas olvidándolas y el tiempo/dinero que has invertido en aprender la técnica no ha servido para nada.

Pero bueno, como conclusión a este blog y como reflexión para mis compañeros de curso (que espero que les sirva de algo), diré que cada uno debe decidir sobre lo que más le gusta y sobre hacia donde quiere conducir su vida profesional y una vez que tengas claro esa parte, ir a por todas, con ilusión y esfuerzo. Así seguro que conseguimos ser buenos en nuestra práctica profesional, que al final es lo que nos interesa, para conseguir nuestro fin, que es ayudar a nuestros pacientes dando lo mejor de nosotros.

Os dejo un blog que me enseñó el otro día Gema sobre el tema que me encantó:

https://medium.com/@carcasor/y-ahora-que-c4054164e16a

También os dejo un par de videos que os pueden ayudar a reflexionar sobre vuestro futuro:

https://www.youtube.com/watch?v=iOVHEigYstw

https://www.youtube.com/watch?v=i07qz_6Mk7g

Teresa Alba Durán

Ese mundo maravilloso llamado: Escalas de fisioterapia

En los primeros años de carrera no tienes idea de para qué podrían servirte tantas escalas, ya que tú siempre has relacionado la fisioterapia con las manos, las lesiones del aparato locomotor y los “crujidos”. Pero te das cuenta cuando llegas a las prácticas en hospitales o residencias de ancianos que las escalas de fisioterapia son como para los cristianos el “Padre Nuestro”.

Es cierto que no es lo más agradable de estudiar porque te suelen contar todas las escalas posibles que se pueden pasar en una patología, y en el caso de geriatría o neurología, el número de escalas es muy grande y se te empiezan a juntar unas escalas con otras, unos ítems con otros y “el mundo escala” se empieza a desmoronar en tu cabeza.

Una vez que llevas varias semanas de prácticas en el hospital eres tú quien busca escalas posibles para pasar a un paciente que viene por primera vez, tenga la patología que tenga. Para los fisioterapeutas es una herramienta muy útil para poder comprobar la evolución de nuestro paciente repitiéndole la misma escala a lo largo del tratamiento.

Una escala es un instrumento de trabajo que contiene enunciados de una serie de características, cualidades, etc., acompañados de una escala graduada sobre lo que interesa medir. El grado de presencia de las características se expresa mediante categorías cuantitativas (mucho, bastante, poco, nada) o cualitativas (siempre, casi siempre, a veces, casi nunca, nunca).

Por ejemplo, en el caso de lesiones en el aparato locomotor para  la extremidad superior pasaríamos la escala DASH, en la extremidad inferior el WOMAC y en el raquis el índice de discapacidad de Oswestry. Después las escalas más específicas de las articulaciones como las escalas KOOS para la rodilla, el SPADI en el hombro o el PRWE para evaluar la mano. Sigue leyendo