¿Sabríamos tratar a un paciente con trombosis venosa profunda?

En la universidad siempre nos han explicado cómo tratar diferentes patologías, pero ¿nos han dicho alguna vez qué hacer si el paciente tiene una enfermedad concomitante a la patología a tratar?

En estas prácticas he tenido la oportunidad de trabajar con un paciente operado de una artroplastia de rodilla que sufría también problemas cardiovasculares, de los cuales, el que más me llamó la atención fue una trombosis venosa que sufrió hacía unos años, ya que tuvo lugar en la misma pierna en la que había sido operado. ¿Cómo podía afectar esto a mi tratamiento? ¿Qué precauciones debía tomar? ¿Se puede prevenir una recidiva?

 Para resolver todas mis dudas primero tenía que refrescar en qué consistía esta enfermedad: una trombosis venosa profunda (TVP) es un proceso caracterizado por la formación de un trombo o coágulo en el interior de las venas, normalmente en lostvp2 miembros inferiores. Lo peligroso de la patología, es que dicho trombo puede desplazarse por el torrente sanguíneo, lo que puede tener graves consecuencias si llega a órganos como el pulmón, el cerebro o el corazón, además de complicarse por la aparición de trombosis recurrentes. La TVP se da principalmente en personas de más de 60 años, aunque además de la edad, las inmovilizaciones prolongadas por cirugía, el embarazo y enfermedades inflamatorias del intestino, entre otros más, son también factores de riesgo.

¿Cuáles son los síntomas más frecuentes?

  • Dolor en la extremidad afectada, que aumenta con la flexión dorsal del piepost_trombosis-venosa
  • Edema
  • Sensación de pesadez e impotencia funcional
  • Aumento de calor local en la extremidad
  • Otros: fiebre y aumento de la frecuencia cardiaca y síntomas respiratorios (tos, disnea…)

¿Cómo podemos prevenir una recidiva de este proceso? Sigue leyendo

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Esas incómodas gotitas…

La incontinencia urinaria masculina es un problema más habitual de lo que parece, algunos estudios citan su incidencia hasta en un 87%, siendo en un gran número de casos como consecuencia de una prostatectomía radical realizada para el tratamiento del cáncer de próstata.  Normalmente, los pacientes suelen presentar incontinencia de esfuerzo debido a  la debilidad de la musculatura pélvica y a los daños producidos en sus inervaciones durante la operación. Uno de los tratamientos más eficaces para esta patología es la intervención fisioterápica precoz entre los 6 primeros meses tras la cirugía.

fisioterapia en incontinencia urinaria

¿Cómo debe ser nuestro tratamiento?

En diferentes estudios se ha observado la obtención de muy buenos resultados con tratamientos multidimensionales basados en la educación en salud, modificaciones de hábitos y estilos de vida, así como en la realización de ejercicios y terapia grupal como apoyo psicológico.

Ejercicios de Kegel, una buena opción preventiva que debe continuar durante el tratamiento.

Dentro del tratamiento fisioterápico, explicaríamos al paciente nociones anatómicas básicas de la musculatura pélvica, para que entienda cómo funciona y cómo vamos a trabajarla. Uno de los pilares en el tratamiento de este tipo de patologías, son los ejercicios de Kegel, tradicionalmente utilizados para la incontinencia femenina y hoy en día empleados también para pacientes con operaciones prostáticas e incontinencia fecal. Los buenos resultados de estos ejercicios radican en la realización regular de los mismos, y en el fortalecimiento de la musculatura pélvica que conllevan, para lo que debemos enseñar al paciente la correcta aplicación de la técnica, contrayendo los músculos correctos. Uno de los métodos que podemos emplear para que el paciente identifique la musculatura que queremos trabajar, es que trate de retener el flujo miccional sin contraer la musculatura glútea y abdominal cuando se encuentre orinando. Otro de ellos, es introducir el dedo en el recto y pedir al paciente que lo apriete como si estuviese reteniendo la orina, ayudando así a que identifique la musculatura adecuada. Sigue leyendo