Desarrollo del sistema energético en cardiopatías

 

Debido al poco tiempo dedicado, en proporción a otras áreas, en la universidad al estudio del sistema cardiovascular, su fisiología y su importancia en el entrenamiento he decido hacer esta entrada.

Primero empezaré por decir que el cuerpo tiene dos formas de conseguir la energía que utiliza (adenosina trifosfato, más conocida como ATP): sistema aeróbico y sistema anaeróbico. El sistema aeróbico u oxidativo se caracteriza por el uso de oxígeno en el proceso de generación del ATP mientras que el aeróbico no. Con el sistema anaeróbico podemos realizar actividades físicas de alta intensidad durante poco tiempo gracias a la fosfocreatina (vía aláctica) y al glucógeno de los músculos (vía láctica); y con el aeróbico actividades poco intensas pero de larga duración.

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La pregunta es, ¿cuándo se entrena uno y cuándo otro? El primer estudio que se realizó acerca del entrenamiento de intervalos o HIIT, y que dio origen al famoso “tabata”) demostró que si entreno en bajas intensidades durante mucho tiempo, puede desarrollarse el sistema aeróbico; pero si entreno a altas intensidades poco tiempo, ¿qué ocurre? Increíble respuesta: se desarrolla el sistema aeróbico y el anaeróbico (que de la otra manera no se lograba). Ahora bien, en una persona con cardiopatía no trabajamos a niveles de anaerobia pero sí se puede entrenar a nivel aeróbico y en intensidades altas a intervalos. Sigue leyendo

“El pie es una pieza maestra de ingeniería y una obra de arte”, Leonardo Da Vinci

El pie está formado por 28 huesos, 55 articulaciones, 49 inserciones musculares, infinidad de terminaciones nerviosas y una red de tejido aponeurótico. Además, su representación en la corteza motora del cerebro (homúnculo motor) es prácticamente igual de amplia que la de la mano.

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Entonces me pregunto, ¿por qué los encarcelamos en unos zapatos?

Hemos evolucionado descalzos. Dice Lieberman: “Las sandalias más antiguas conocidas, que datan de hace 10.000 años, consistían en unas suelas finas que se ataban al tobillo con bramante; los zapatos más antiguos que se conservan, de hace 5.500 años, eran básicamente mocasines”. Nuestros pies nos han permitido escapar corriendo de depredadores, saltar a los árboles, escalar rocas, andar cientos de kilómetros, entre otras cosas, durante millones de años.

Sin embargo, hoy en día está mal visto salir a la calle sin zapatos, se ve vulgar o poco higiénico. Poca gente se plantea salir a correr sin zapatillas (por ejemplo).

En 1905 el Dr. Phil Hoffman comparó los pies de personas que no habían llevado nunca calzado con personas que sí.

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La diferencia es notable: los dedos están más separados, el dedo gordo más aún para aumentar la base de sustentación. Los zapatos debilitan la musculatura del pie, por lo que el arco del pie se debilita. La importancia de un buen arco en el pie es vital ya que este va a absorber las fuerzas de impacto que se producen al caminar contra el suelo.

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No hay que olvidarse de que a nivel sensitivo también se debilita ya que al pisar una suela siempre lisa el cerebro no distingue entre hierba, arena o asfalto.

Además, el uso de zapatos en bebés impacta en su desarrollo: “Encontramos que el movimiento físico y el estimulo sensorial del bebé a través de los pies descalzos es factor de aceleración de maduración, del desarrollo propioceptivo y del desarrollo intelectual del niño”, (Gentil García, 2007).

El barefoot o calzado minimalista defiende la idea de que nuestro cuerpo se ha ido moldeando durante años de evolución sin calzado. Por ello se considera barefoot aquel zapato que sea flexible, puntera ancha que no comprima los dedos y suela fina y plana; ofreciendo la oportunidad de sentir el suelo y mover todas las articulaciones de los pies sin clavarse los vidrios de una botella rota en la acera.

Para saber más:

Vídeo: Correr, saltar y moverse descalzo.Ventajas y beneficios para el pie y el cuerpo.

Vídeo: 6 Razones para usar Zapatillas minimalistas y no calzado amortiguado.

Vídeo: Nutritious Movement

The effect of minimal shoes on arch structure and intrinsic foot muscle strength

Podología preventiva: niños descalzos igual a niños más inteligentes

Estos libros también te pueden resultar interesantes:

La historia del cuerpo humano, de Daniel E. Lieberman.

“The body in motion”, de Theodore Dimon.

Nacidos para correr, de Christopher McDougall.

Laura Cuevas Pardo