Las lesiones y el medio acuático

Me crié al lado del mar y desde que tengo uso de razón he visto al agua como algo especial. Recuerdo esperar ansioso que empezase el buen tiempo. Esperar la sensación de catarsis y tranquilidad que producía sumergirse en el agua fría. La levedad del cuerpo al flotar ligero, y pensar que así debían sentirse los pájaros al volar en el cielo, como si no pesasen, como si pudiesen moverse con total gracilidad y libertad.

No ha sido hasta años después, con algunos conocimientos más y unas cuantas fantasías menos, cuando he podido ver como mis recuerdos infantiles se materializaban en una terapia real.

Allá por diciembre, en una piscina en el centro de la península, tan alejado de mi mar, asistí a un curso sobre readaptación de las lesiones en el medio acuático. Con este artículo me gustaría acercar el que creo que es un medio poco conocido y poco explotado (por clara dificultad de acceso) dentro del mundo de la fisioterapia.

Como introducción me gustaría señalar que nuestro cuerpo está compuesto en un 75% de agua; necesitamos beber más o menos dos litros al día y sin ella no es posible el correcto funcionamiento del organismo. Creo que todos entendemos lo importante que es, y lo necesaria que es para la vida. Por lo que debemos imperar en no desperdiciarla, puesto que en un futuro la escasez de agua potable será uno de los principales problemas.

¿Pero por qué utilizar el medio acuático para recuperar una lesión?

Trabajar en el medio acuático nos permite disminuir el estrés al que se ven sometidos las articulaciones fuera del agua, permitiéndonos empezar el tratamiento mucho antes que fuera de ella. Esto es debido a que dentro del agua, dependiendo de cuanto nos sumerjamos, nuestro peso corporal variará. Así podemos decir que:

  • Si nos sumergimos hasta las rodillas el peso de cuerpo será un 10% menor.
  • Si nos metemos hasta el obligo nuestro cuerpo pesará la mitad.
  • En el caso de llegar al pecho, pesaremos un 66% menos.
  • Si el agua nos llega al cuello, habremos reducido nuestro peso en un 93%.

Así pues esto nos permitirá empezar a trabajar con los pacientes mucho antes, permitiéndoles cargas parciales, en las que hemos quitado mucho peso desde muy pronto en el tratamiento. Por ejemplo, en un paciente con operación de ligamento cruzado podremos empezar a apoyar desde la primera semana (sumergiéndolo hasta las axilas) y empezar a trotar suave desde la tercera. Otra de las posibilidades es ganar fuerza haciendo ejercicios en contra de la propia resistencia que ofrece el agua, pudiendo utilizarse esto incluso para deportistas.

Uno de los principales uso del entrenamiento en agua en el deporte es la poca probabilidad de lesión que hay al entrenar dentro de ella. Por lo que se puede prevenir muchas de las lesiones futuras del deportista. Además es un medio estupendo para entrenar la propiocepción y el control postural, ya que es un medio mucho más inestable, y de nuevo seguro.

Otro factor a tener en cuenta es si el agua está caliente o fría.

Consideramos agua caliente aquella que esté por encima de los 37º. Los efectos que produce el agua caliente son:

  • Analgesia.
  • Aumento de la temperatura y vasodilatación en los tejidos.
  • Aumento de la circulación sanguínea.
  • Relajación muscular.
  • Sedación.

El agua que esté por debajo de los 20º será considerada agua fría. Entre los efectos de esta encontramos:

  • Disminución de la temperatura de los tejidos y vasoconstricción.
  • Estimulante, si lo aplicamos poco tiempo.
  • Analgesia y relajación muscular en aplicaciones prolongadas, aunque no baja el tono muscular.

Dentro de lo que podemos conseguir dentro del agua de forma más efectiva que fuera de ella tenemos por ejemplo los estiramientos, los cuales si los realizamos dentro de agua caliente o neutra (entre 21º-36º) tendrán más efectos sobre el vientre muscular, mientras que si los realizamos en agua fría tendrán más efecto en la porción tendinosa. Otro ejemplo es que los desplazamientos pasivos dentro del agua tienden también a relajar.

Otros factores que tenemos que tener en cuenta al tratar pacientes dentro del agua son por ejemplo que estar sumergidos favorece la espiración y dificulta la inspiración (al contrario que pasa fuera del agua). Disminuye la frecuencia cardiaca. Mejora la oxigenación de los tejidos y disminuye la tensión articular o mejora el equilibrio y la coordinación. Estos son solo algunos de los beneficios y posibilidades con los que podemos jugar para hacer un tratamiento o un entrenamiento en el agua.

Podemos utilizar el medio acuático de diversas formas: por ejemplo en piscinas de diferente profundidad y temperatura; con chorros a presión subacuáticos o fuera del agua; duchas de contrastes; sesiones en balnearios con jacuzzis, camas de agua o pasillos de marcha, entre otros.

Indicaciones.

Las siguientes patologías y procesos serán los que más beneficiados se encuentren al utilizar el medio acuático en su tratamiento:

  • Enfermedades reumáticas.
  • Poliartritis.
  • Secuelas traumáticas (inflamaciones o golpes).
  • Post-operatorios del aparato locomotor.
  • Patologías de la columna vertebral.
  • Afecciones neurológicas.
  • Esclerosis múltiple.
  • Miopatías.
  • Parkinson.
  • Parálisis cerebral, hemiplejias y paraplejias.
  • Personas que necesiten aumentar fuerza o resistencia muscular, con bajo estrés articular y muscular.
  • Personas con alteraciones del esquema corporal, la coordinación y el equilibrio.
  • Rigideces articulares y contracturas musculares.
  • Tendinopatías.
  • Osteoporosis.

Contraindicaciones:

Por el contrario debemos excluir del tratamiento en agua:

  • A personas de muy avanzada edad o muy poca.
  • Fases terminales.
  • Lesiones cardiacas graves.
  • Insuficiencias respiratorias graves.
  • Hipertensión o hipotensión graves o inestables.
  • Personas con lesiones en la piel.
  • Personas con miedo al agua.
  • Infecciones agudas con fiebre.
  • Pacientes con tuberculosis.
  • Epilepsia.

Para terminar me gustaría añadir que quedé maravillado después de ver las posibilidades de un medio que me gusta tanto, pero entiendo totalmente que no tiene tan fácil acceso como el tratamiento en una camilla convencional. Sin embargo, es algo a lo que veo muchas posibilidades, y si no es para un tratamiento precoz y más veloz (al que pueden optar los deportistas), sí que podemos utilizarlo para prevenir y mejorar diferentes patologías como las crónicas o las de origen degenerativo dando pautas a los pacientes para poder hacerlas en la piscina de sus gimnasios, hay posibilidades de acceder al agua así que no deberíamos desaprovecharlas.

Nunca digas de este agua no beberé.

Alberto Agra Rojas.

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