Reflexiones en el ámbito de la fisioterapia

Esta entrada surge de algunas de las reflexiones planteadas durante las seis semanas de nuestras prácticas hospitalarias en las que se muestran opiniones y preguntas que no siempre tienen fácil respuesta.

  1. ¿Cuándo dar el alta?
    • Desde el punto de vista del ámbito hospitalario en una sanidad pública, llega un momento en la historia clínica de todo paciente que su tratamiento de fisioterapia hospitalaria tiene que llegar a su final . En algunas ocasiones es fácil determinar esta conclusión del plan de fisioterapia hospitalaria, como cuando los objetivos a corto o medio plazo se han llevado a cabo, el paciente ha recuperado fuerza, movilidad, le ha disminuido el dolor… Sin embargo, por suerte o por desgracia esto no ocurre siempre así, y nos encontramos con pacientes con patologías complejas o de complicada evolución que dificulta el momento exacto para finalizar su plan de tratamiento en la unidad de fisioterapia. Desde el punto de vista biopsicosocial, debemos englobar al paciente y su patología en su entorno, siendo conscientes de la disfunción o discapacidad que le ocasiona y de cómo le afecta a su vida diaria. Es este punto de vista biopsicosocial el que a veces nos dificulta determinar la finalización del plan,  ya que el paciente puede referir mejoría subjetiva, que no se refleja desde un punto de vista objetivo, o simplemente patologías con diferentes grados o picos de la enfermedad debida a otros problemas de salud, como puede ser la diabetes.
  2. La objetividad y la subjetividad:
    • En relación con el punto anterior, hacer referencia a diferentes aspectos. En primer lugar, debemos ser conscientes de que la sensación del dolor  es una sensación totalmente subjetiva de nuestro paciente. Por más que busque explicar y detallar su dolor, jamás vamos a ser capaces de sentir lo que él siente. Siguiendo con esta línea de debate, aunque tengamos escalas para validar de manera objetiva si un paciente mejora o no, como podría ser la escala visual analógica (EVA), este valor también viene dado por la subjetividad de la percepción del dolor de nuestro paciente. Sin embargo, hay aspectos que sí que son objetivos, como podría ser la goniometría, que nos puede servir para cuantificar las mejoras de nuestro paciente. Aunque suele correlacionarse los aspectos objetivos y subjetivos, no siempre es así, lo que también dificultaría el punto uno.
  3. El cuerpo como todo o concepto holístico:Holístico
    • Desde la fisioterapia o la osteopatía entienden que no siempre el problema está donde está el dolor. Me explico. Pongamos como ejemplo la patología del túnel del carpo. Los pacientes refieren dolor en la mano. No obstante, la causa no tiene por qué estar necesariamente en la mano o muñeca, ya que una compresión a nivel del desfiladero de los escalenos o del pectoral menor podrían ser los causantes de dicho dolor. Otro caso sería un paciente con un problema de rodilla, que de manera antiálgica no apoye de manera correcta en ese miembro inferior y establezca un flexo de rodilla, debemos pensar que también repercute a nivel funcional en el tobillo y en la cadera homolateral, y seguramente, en toda la cadena ascendente.
  4. La fisioterapia no son matemáticas
    • En matemáticas una suma siempre va a dar el mismo resultado. En fisioterapia y el resto de ciencias de la salud no. No siempre que apliques un mismo tratamiento en una misma patología vamos a conseguir el mismo resultado o efecto. Dependerá de multitud de factores como la predisposición del paciente al tratamiento, los conocimientos previos que tenga sobre la aplicación de una técnica, la habilidad del profesional o incluso el efecto placebo de la propia aplicación, entre otros.
  5. Dificultad de evidenciar tratamientos
    • Pongamos como ejemplo el drenaje linfático en linfedemas secudarios a mastectomías. ¿Serán iguales los efectos de un idéntico tratamiento en una persona de 70 años que en una de 30? ¿En alguien a quien se le ha quitado dos ganglios que a alguien a quien se le ha quitado 30? ¿En una paciente que antes de la intervención hacía deporte de manera regular a un paciente sedentario? Son sólo algunos ejemplos que, al menos desde un punto de vista teórico, podrían intervenir en los resultados de ese tratamiento. Desde aquí planteo la posibilidad de simplificar mucho más los artículos científicos y tener más factores en cuenta a la hora de realizar los estudios, intentando acotar al máximo los criterios de inclusión y exclusión de los estudios.
  6. Cronificación de las patologías
    • Cierto es que todos conocemos los recursos de nuestra sanidad, y que es una de las que mejor funcionan, tal y como se recoge en el artículo del ABC http://www.abc.es/sociedad/20140906/abci-comparativa-espana-salud-201409052318.html. Sin embargo, durante las prácticas hemos podido conocer un caso de un paciente con cervicalgia derivado  a la unidad de fisioterapia diez meses después del inicio de su proceso. Desde mi punto dedolor vista, tanto tiempo de espera nos ocasiona serios problemas. Por un lado, es una manera de cribar pacientes, ya que los pacientes que son remitidos con tanto tiempo de evolución buscan otro tipo de medidas, como puede ser un tratamiento de fisioterapia privado, o esperan con paciencia hasta ver cómo evoluciona su patología. En este segundo caso, podemos encontrarnos con pacientes a los que el problema les haya remitido; bien por una causa o bien por otra, u otro grupo que tengan que acudir a fisioterapia. En este colectivo que acude a fisioterapia, podemos percatarnos de las serias dificultades que vamos a tener que enfrentarnos para tratar pacientes con una cervicalgia de más de 10 meses de evolución, tanto en dolor, restricción, kinesiofobia, etc. Por tanto, lo que igual podríamos haber tratado en escasas sesiones, se cronifica y se alarga, ¿llevando un mayor gasto de recursos?, ¿reduce y compensa el gasto global el grupo que no se presenta debido a la mejoría espontánea y pacientes que han solicitado tratamiento privado?
  7. Razonamiento
    • Como bien dijo Albert Einstein, “lo importante es no dejar de hacerse preguntas”, y esto es lo que tiene que hacer un buen profesional para conseguir optimizar el tratamiento que sus pacientes reciben. Y, por supuesto, este es uno de los factores principales del aprendizaje durante unas prácticas hospitalarias, pero no sólo el razonamiento clínico, si no también otros tipos de razonamiento como discurrir sobre la mejor técnica de búsqueda bibliográfica. Os dejo con un vídeo sobre la búsqueda bibliográfica mediante los términos MeSH, que si conocemos y usamos de manera correcta, facilitan en gran medida la búsqueda: https://www.youtube.com/watch?v=bT2oDWTOA3o
  8. ¿Utopía?Interdisciplinar
    • Por último, dejar al lector con una utopía que nos ha rondado a todos la mente durante estas prácticas, ¿sería posible que los pacientes pasasen interconsultas con el objetivo de ser valorado a la vez por los diferentes profesionales que abordan una misma patología desde distintos puntos de vista?

Para concluir con esta batería de reflexiones, dejar claro que la fisioterapia es una disciplina muy reciente en la historia, y que aunque ha sufrido cambios muy importantes desde su origen ligado a la enfermería, debe seguir evolucionando para adaptarse a la sanidad y la sociedad actual, atendiendo a sus demandas.

Alejandro Álvarez Bustos.

Videojuegos serios para esclerosis múltiple

Hoy en día la industria del videojuego esta realmente en alza. Todos los chicos y chicas de mi generación alguna vez hemos pasado tiempo, o perdido en algunas ocasiones, delante de las pantallas. Los niños de hoy de día tienen una relación estrecha con la tecnología desde muy pequeños, pero para las personas más mayores suele ser un mundo desconocido. De hecho relacionan a los juegos principalmente con los más jóvenes.

Algunos fisioterapeutas  están intentando innovar ligando los videojuegos a la rehabilitación en diferentes ámbitos. Sobre todo debido a que consiguen que el paciente se adhiera al tratamiento, ya que pueden marcarse objetivos que intentaran superar y el feedback es inmediato.

Dentro de las patologías, en las que más se está investigando el tratamiento usando videojuegos, se encuentra la esclerosis múltiple. La esclerosis múltiple es una enfermedad de etiología desconocida y autoinmune, en la que el sistema nervioso central se ve especialmente afectado. Una de las características principales es la desmielinización de los axones neuronales, lo cual produce un enlentecimiento de la sinapsis nerviosa. La patología se manifiesta comúnmente en brotes, en los cuales los pacientes manifiestan picos de empeoramiento.

En cuanto a la epidemiología:

  • Es la causa más frecuente de discapacidad neurológica en adultos jóvenes.
  • Las mujeres tienen el doble de posibilidades de padecerla.
  • La prevalencia más alta se da en Europa y en América del Norte.

Un síntoma recurrente en la mayoría de los pacientes con esclerosis múltiple es la fatiga, aproximadamente el 80% de ellos la padece y la describen como uno de los peores síntomas, ya que es de los más limitantes, por lo tanto nos encontramos ante pacientes de carácter sedentario.

En la readaptación de estos pacientes nos centramos en fomentar la actividad física, disminuir la fatiga, y mejorar la fuerza, la calidad de vida y el estado de animo. Con los videojuegos podemos abarcar varios de estos campos.

Los principales videojuegos que se utilizan son aquellos de realidad aumentada, en los que mediante cámaras o sensores de movimientos el paciente puede participar activamente dentro del juego. Entre los resultados más prometedores se encuentran, por ejemplo, la mejora del equilibrio estático y dinámico. Otra de las ventajas es que el paciente se trata en entorno más divertido y ameno, fomentando así la adhesión y la mejora del ánimo. También suele resultar más agradables que los típicos ejercicios.

En cuanto al tratamiento empezaremos tratando a los pacientes de menos tiempo a más, incrementándolo cada sesión, al igual que haremos con la intensidad. Se realizan dos o tres días a la semana, con la posibilidad de que el paciente lo realice en casa. Educaremos en clínica y una vez que el paciente este motivado podría realizarlos en casa en un entorno familiar, por ejemplo jugando con sus hijos.

Una de los recursos que más me han gustado es que en diferentes foros se han creado apartados especiales para que los pacientes con esclerosis múltiple puedan retarse, intercambiar experiencias, compartir resultados, lo cual de cierta forma fomenta el entorno social del paciente, mejorando problemas como el bajo estado de animo o la depresión.

Una amiga y compañera que utiliza estas nuevas posibilidades de los videojuegos relata que es un avance muy importante en este tipo de pacientes, y cree que les motiva mucho, los cuales se sienten más contentos, activos y realizados con este tratamiento; tan diferente y complementario a la fisioterapia convencional. El principal problema que ve es que todavía no hay subvenciones para que los pacientes puedan adquirir estos equipos, los cuales tienen un precio relativamente elevado. Otras de las posibilidades que comenta sería que mediante la telefisioterapia podría guiar a varios pacientes, a estos les habría enseñado antes el tratamiento en la clínica, y solo les controlaría mientras realizan la actividad en casa.

En mi opinión es un medio de relativo fácil acceso con múltiples posibilidades, el cual es muy divertido, en el que podemos cambiar el tratamiento al paciente varias veces, con diferentes juegos, y en el que fomentamos diferentes aspectos más aburridos de trabajar con ejercicios más convencionales. Otra población que podría verse beneficiada sería la tercera edad, aunque nos parezca que la mezcla puede ser difícil, acabaría por resultarles novedoso.

Y a quién no le gusta un poco de sana competitividad. 

Alberto Agra Rojas.

¿Formación o trabajo? ¿Qué futuro decides?

Desde que empezamos la carrera hemos escuchado frases como “siempre hay que seguir estudiando, aun habiendo terminado la carrera”, “la carrera solo es el inicio de tu formación”, “para ser un buen fisioterapeuta tienes que hacer cursos y másteres después de la carrera”. Y conforme han ido pasando los años de la carrera me he dado cuenta de que es verdad, la carrera es solo la punta del iceberg de toda la formación que podemos llegar a tener.

Cuando llegó 2º y 3º de carrera y empezamos a aprender técnicas, métodos, maniobras, es decir, lo que era la fisioterapia en sí, te dabas cuenta de la cantidad de cosas que te quedaban por aprender (aún lo sigo pensando, y creo pasara mucho tiempo hasta que consiga decir que tengo conocimientos aceptables sobre esto que llamamos fisioterapia), y te ponías a investigar que se da en los años que te quedaban y preguntabas a compañeros de cursos mayores si recibimos conocimientos básicos y suficientes para ejercer como fisioterapeutas.

Ahora que estoy en mi último año de carrera, y veo que se acerca el final de estos cuatro maravillosos años, veo que el tiempo pasa muy rápido, que salgo ya de la carrera y debería ir decidiendo como quiero enfocar mi futura formación y por consiguiente mi futura profesión. En este punto nos encontramos mis compañeros y yo, y reflexionando sobre esto tenemos dos opciones claras:

  1. Terminar la carrera y buscar trabajo. El trabajo que nos pueden ofrecer no va a ser el trabajo de nuestra vida obviamente, ni quiero que lo sea, porque primero tenemos que coger experiencia básica y tratar, tratar mucho, para darnos cuenta que una misma patología es muy diferente en cada paciente.
  2. Y la otra opción es seguir formándonos, realizando formación complementaria, como algún tipo de máster. Con esta opción me refiero a másteres oficiales o aquellos que tienen un peso académico grande, es decir, un curso de un fin de semana siempre se puede hacer, incluso trabajando.

Y aquí está el dilema de cualquier alumno en 4º de fisioterapia, creo yo, ¿qué debemos hacer?, ¿qué es lo mejor?,  ¿cómo se aprende más?

Por una parte, hay que pensar qué es lo que más nos gusta y si tenemos claro que es lo queremos hacer. Si tengo muy claro que quiero trabajar con niños con trastornos neurológicos, entonces deberías encaminar tu vida profesional hacia ese tema. En estos casos, yo me buscaría un máster/experto en el que recibiera una buena formación para así poder encontrar un trabajo, más tarde, relacionado con es parte de la fisioterapia que es la que me interesa.

Pero en el caso en el que no tenga claro qué es lo que más me gusta o a lo que me quiero dedicar, yo empezaría a buscar trabajo, para coger experiencia. Esto nos puede ayudar a decidir un poco que parte de la fisioterapia te gusta más, y una vez que centres más tu interés en una parte de la fisioterapia formarte sobre ello.

También existe la opción seguir tu formación y a la vez trabajar. Esta opción es muy interesante, siempre que lo que sigas estudiando sea algo que te guste y sea algo a lo que te quieras dedicar. De esta forma, al tener clase y a la vez un trabajo, puedes aplicar lo aprendido en las clases con tus pacientes. Es una buena manera de afianzar conocimientos, porque además no hay nada peor que recibir conocimientos sobre técnicas y no practicarlas, al final acabas olvidándolas y el tiempo/dinero que has invertido en aprender la técnica no ha servido para nada.

Pero bueno, como conclusión a este blog y como reflexión para mis compañeros de curso (que espero que les sirva de algo), diré que cada uno debe decidir sobre lo que más le gusta y sobre hacia donde quiere conducir su vida profesional y una vez que tengas claro esa parte, ir a por todas, con ilusión y esfuerzo. Así seguro que conseguimos ser buenos en nuestra práctica profesional, que al final es lo que nos interesa, para conseguir nuestro fin, que es ayudar a nuestros pacientes dando lo mejor de nosotros.

Os dejo un blog que me enseñó el otro día Gema sobre el tema que me encantó:

https://medium.com/@carcasor/y-ahora-que-c4054164e16a

También os dejo un par de videos que os pueden ayudar a reflexionar sobre vuestro futuro:

https://www.youtube.com/watch?v=iOVHEigYstw

https://www.youtube.com/watch?v=i07qz_6Mk7g

Teresa Alba Durán

Las lesiones y el medio acuático

Me crié al lado del mar y desde que tengo uso de razón he visto al agua como algo especial. Recuerdo esperar ansioso que empezase el buen tiempo. Esperar la sensación de catarsis y tranquilidad que producía sumergirse en el agua fría. La levedad del cuerpo al flotar ligero, y pensar que así debían sentirse los pájaros al volar en el cielo, como si no pesasen, como si pudiesen moverse con total gracilidad y libertad.

No ha sido hasta años después, con algunos conocimientos más y unas cuantas fantasías menos, cuando he podido ver como mis recuerdos infantiles se materializaban en una terapia real.

Allá por diciembre, en una piscina en el centro de la península, tan alejado de mi mar, asistí a un curso sobre readaptación de las lesiones en el medio acuático. Con este artículo me gustaría acercar el que creo que es un medio poco conocido y poco explotado (por clara dificultad de acceso) dentro del mundo de la fisioterapia.

Como introducción me gustaría señalar que nuestro cuerpo está compuesto en un 75% de agua; necesitamos beber más o menos dos litros al día y sin ella no es posible el correcto funcionamiento del organismo. Creo que todos entendemos lo importante que es, y lo necesaria que es para la vida. Por lo que debemos imperar en no desperdiciarla, puesto que en un futuro la escasez de agua potable será uno de los principales problemas.

¿Pero por qué utilizar el medio acuático para recuperar una lesión?

Trabajar en el medio acuático nos permite disminuir el estrés al que se ven sometidos las articulaciones fuera del agua, permitiéndonos empezar el tratamiento mucho antes que fuera de ella. Esto es debido a que dentro del agua, dependiendo de cuanto nos sumerjamos, nuestro peso corporal variará. Así podemos decir que:

  • Si nos sumergimos hasta las rodillas el peso de cuerpo será un 10% menor.
  • Si nos metemos hasta el obligo nuestro cuerpo pesará la mitad.
  • En el caso de llegar al pecho, pesaremos un 66% menos.
  • Si el agua nos llega al cuello, habremos reducido nuestro peso en un 93%.

Así pues esto nos permitirá empezar a trabajar con los pacientes mucho antes, permitiéndoles cargas parciales, en las que hemos quitado mucho peso desde muy pronto en el tratamiento. Por ejemplo, en un paciente con operación de ligamento cruzado podremos empezar a apoyar desde la primera semana (sumergiéndolo hasta las axilas) y empezar a trotar suave desde la tercera. Otra de las posibilidades es ganar fuerza haciendo ejercicios en contra de la propia resistencia que ofrece el agua, pudiendo utilizarse esto incluso para deportistas.

Uno de los principales uso del entrenamiento en agua en el deporte es la poca probabilidad de lesión que hay al entrenar dentro de ella. Por lo que se puede prevenir muchas de las lesiones futuras del deportista. Además es un medio estupendo para entrenar la propiocepción y el control postural, ya que es un medio mucho más inestable, y de nuevo seguro. Sigue leyendo

Ese mundo maravilloso llamado: Escalas de fisioterapia

En los primeros años de carrera no tienes idea de para qué podrían servirte tantas escalas, ya que tú siempre has relacionado la fisioterapia con las manos, las lesiones del aparato locomotor y los “crujidos”. Pero te das cuenta cuando llegas a las prácticas en hospitales o residencias de ancianos que las escalas de fisioterapia son como para los cristianos el “Padre Nuestro”.

Es cierto que no es lo más agradable de estudiar porque te suelen contar todas las escalas posibles que se pueden pasar en una patología, y en el caso de geriatría o neurología, el número de escalas es muy grande y se te empiezan a juntar unas escalas con otras, unos ítems con otros y “el mundo escala” se empieza a desmoronar en tu cabeza.

Una vez que llevas varias semanas de prácticas en el hospital eres tú quien busca escalas posibles para pasar a un paciente que viene por primera vez, tenga la patología que tenga. Para los fisioterapeutas es una herramienta muy útil para poder comprobar la evolución de nuestro paciente repitiéndole la misma escala a lo largo del tratamiento.

Una escala es un instrumento de trabajo que contiene enunciados de una serie de características, cualidades, etc., acompañados de una escala graduada sobre lo que interesa medir. El grado de presencia de las características se expresa mediante categorías cuantitativas (mucho, bastante, poco, nada) o cualitativas (siempre, casi siempre, a veces, casi nunca, nunca).

Por ejemplo, en el caso de lesiones en el aparato locomotor para  la extremidad superior pasaríamos la escala DASH, en la extremidad inferior el WOMAC y en el raquis el índice de discapacidad de Oswestry. Después las escalas más específicas de las articulaciones como las escalas KOOS para la rodilla, el SPADI en el hombro o el PRWE para evaluar la mano. Sigue leyendo

¿Fisioterapeutas o fisioprofesores?

Desde que somos pequeños ha habido personas que se preocupan de nuestro aprendizaje. Profesores, padres, abuelos o incluso amigos nos han enseñado cosas que jamás se nos olvidarán.

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Según el Diccionario de la Real Academia, profesor es aquella persona que ejerce o enseña una ciencia o arte. Sin embargo, todos hemos tenido que explicar alguna vez algo a alguien. Algún concepto, alguna idea. Y sin tener un graduado, sin que nadie nos haya explicado cómo enseñar nos hemos lanzado a la aventura de intentar aclarar esa duda.

Desde el punto de vista de la fisioterapia, pasa algo parecido. Nuestros pacientes nos preguntan cada día cientos y cientos de preguntas intentando encontrar una respuesta que les sirva para aclarar, por ejemplo, por qué les duele la rodilla al estirarla.

Al fin y al cabo, la relación fisioterapeuta-paciente es una unión muy estrecha. Debemos ser conscientes de lo importante que es para el paciente el dolor, y es nuestro deber englobarlo en el entorno del paciente. Por tanto, tenemos que conocer no sólo la anatomía, biomecánica, neurofisiología y fisiopatología desde un punto de vista técnico, sino que debemos ser capaces de actuar como intérpretes para traducir el lenguaje técnico a un lenguaje que nuestro paciente entienda. Siguiendo con esta línea de debate, debemos tener en cuenta la importancia de la educación en nuestro paciente. No sólo por el ya demostrado efecto a nivel central que produce la explicación de la patología al paciente, para que consiga ser consciente de lo que le ocurre, sino también como parte de nuestro tratamiento. Y es que la diferencia entre enseñar unos ejercicios a nuestro paciente y corregirle, en caso de que los realice de forma incorrecta; a darle una hoja  sin explicarle nada o darle una explicación superflua puede ser la diferencia entre el éxito terapéutico o el fracaso.

Fisioterapia

Para continuar con mi reflexión, citaré una frase de Confucio que creo que resume a la perfección lo que pretendo explicar “Oigo y olvido. Veo y recuerdo. Hago y entiendo.” Y para enseñar, qué mejor manera de que nuestro paciente nos tenga como referentes, que él nos vea cómo se realizan los ejercicios, poder explicarle lo que va a sentir, lo que tiene que evitar, lo que tiene que hacer y cuál es la manera correcta para llevarlo a cabo. Como ya dijo Confucio, y como ha quedado demostrado con el estudio de Amy Poremba y James Bigelow de la Universidad de Iowa, lo que vemos y lo que sentimos se nos queda mucho mejor que lo que escuchamos.

Por tanto, para concluir mi teoría, el fisioterapeuta tiene el deber moral de enseñar. Enseñar el movimiento correcto, enseñar ejercicios que puedan mejorar la sintomatología de nuestros pacientes, en definitiva, debemos enseñar bienestar, salud y prevención.

A continuación, os dejo unos enlaces con algunos ejemplos de videos donde se explican algunos ejercicios a los pacientes:

https://www.youtube.com/watch?v=asIHzlBn_NE

https://www.youtube.com/watch?v=PUYpYdLYPew

https://www.youtube.com/watch?v=tFE6OCpAwTc

https://www.youtube.com/watch?v=mp6TZHohPnQ

 

Alejandro Álvarez Bustos

Masajito por aquí, masajito por allá

No sé si los fisioterapeutas o futuros fisioterapeutas, como yo, os sentiréis identificados con esta entrada de blog, pero os propongo que penséis cuando nos preguntan qué estamos estudiando o en qué estamos trabajando. Cuando contestamos que estudiamos fisioterapia surgen una amplia variedad de respuestas: “¡Qué bonita profesión…y cómo me duele la espalda!”, “¡Ay! Pues yo necesitaría un fisio para mi rodilla, que me lesioné hace un par de años!”, o “Mira cómo tengo el cuello de mal, podrías darme un masajillo ahora que estás aquí”.

FISIOTERAPIA

Lo cierto es que nosotros en su situación también diríamos lo mismo si no hubiéramos elegido esta profesión que, desde mi punto de vista, es la más bonita de todas. Puede llegar a ser aburrido que cada vez que hablemos sobre lo que nos dedicamos surjan las mismas contestaciones pero lo cierto es que si una persona que ha estudiado administración y dirección de empresas (ADE) o publicidad habla de su profesión no hay tanto interés y se cambia de tema casi en el acto. Entonces creo que lo mejor es que nos sintamos orgullosos por la expectación que genera a lo que nos dedicamos y procurar que eso no cambie nunca, porque eso significará que ya no somos tan especiales.

También es importante dejar claro que no sólo damos masajes, es más, los masajes relajantes no suelen están en nuestro día a día. La palabra Fisioterapia proviene de la unión de las voces griegas: “physis”, que significa naturaleza y “therapeia”, que quiere decir tratamiento. Por tanto, desde un punto de vista etimológico, fisioterapia o “physis-therapeia” significa “Tratamiento por la Naturaleza”, o también “Tratamiento mediante Agentes Físicos”.

La fisioterapia o Terapia Física es una profesión libre, independiente y autónoma de las ciencias de la salud dedicada al estudio de la vida, la salud y las enfermedades  del ser humano desde el punto de vista del movimiento corporal, se caracteriza por buscar el desarrollo adecuado de las funciones que producen los sistemas del cuerpo, donde su buen o mal funcionamiento, repercute en la cinética o movimiento corporal humano.

Ya en 1958 la Organización Mundial de la Salud (OMS) definió la fisioterapia como: “el arte y la ciencia del tratamiento por medio del ejercicio terapéutico, calor, frío, luz, agua, masaje y electricidad. Además la Fisioterapia incluye la ejecución de pruebas eléctricas y manuales para determinar el valor de la afectación y fuerza muscular, pruebas para determinar las capacidades funcionales, la amplitud de movimiento articular y medidas de la capacidad vital, así como ayudas diagnósticas para el control de la evolución”. La Fisioterapia es una disciplina que se encuentra incluida en la Ley de Ordenación de Profesiones Sanitarias.

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