Punción seca: mi experiencia

La punción seca, esa técnica que siempre había oído como infalible, aquel método de eliminar los puntos gatillo en un suspiro, por fin he tenido el gusto experimentar lo que se siente al realizarla y al probarla en mis propias carnes. Desde que comencé la carrera siempre había oído maravillas de esta técnica sin pensar siquiera en lo que consistía exactamente pero aun así deseaba conocerla. Nunca hasta este fin de semana había imaginado el mal rato que te puede hacer pasar una aguja tan pequeña si se aplica en el lugar adecuado.

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Antes de relatar mi experiencia me gustaría explicar un poco en qué consiste la técnica. Mucha gente piensa que es algo parecido a la acupuntura, y ni mucho menos. La acupuntura consiste en la estimulación de unos puntos concretos del cuerpo mediante el uso de agujas atravesando apenas un centímetro o dos y dejando la aguja en el sitio con el objetivo de restaurar la salud del paciente. Esta técnica viene de muy antiguo y cuya evidencia está un poco en entredicho. Sin embargo esa no es la cuestión que quiero tratar. La punción seca  es una técnica que consiste en eliminar las placas motoras en disfunción, es decir, placas motoras con exceso de acetilcolina, no se sabe si por liberación excesiva de esta o bien por un déficit en la recaptación, y que por tanto provoca una contracción mantenida en el tiempo debido a la actividad eléctrica continua, causando un gasto excesivo de ATP, produciendo isquemia y la liberación de sustancias algógenas captadas por las fibras C, muy abundantes en las fibras musculares, provocando ese dolor.

Para saber si estamos sobre un punto gatillo (PG) deben cumplirse unos requisitos:

  1. Que haya un nódulo doloroso dentro de una banda tensa.
  2. Que haya un dolor referido, no radicular.
  3. Generalmente una respuesta de espasmo local.

Una vez localizada el PG manualmente pincharemos con la aguja en la dirección adecuada dependiendo del músculo y realizaremos varias entradas y salidas sin sacar la aguja de manera rítmica. Si estamos sobre el PG el paciente notará el dolor referido que será familiar para él y generalmente provocaremos esa respuesta de espasmo local. La técnica acabará dependiendo de la tolerancia del paciente y de la coherencia del fisioterapeuta, y siempre después haremos ejercicio excéntrico del músculo, nunca hacer como última técnica de la sesión.

Esta técnica por tanto supera a las técnicas manuales dado que estas no inciden directamente sobre la placa motora y en muchas ocasiones no es posible alcanzar esas fibras manualmente como puede ser el caso del supraespinoso o el piramidal.

Después de esto procederé a relatar mi experiencia. Cuando supe que iba el curso no pensé que una aguja tan pequeña pudiera provocar tal dolor y menos en una persona sin ninguna dolencia como era yo en ese momento pero en el momento que recibí el primer pinchazo sentí realmente lo que era la punción seca. Sin embargo el segundo pinchazo…no fue mejor, y así hasta alrededor de una cuarentena de pinchazos por todo el cuerpo en dos días. Esos días los pasé fatal cojeando y sin poder mover los brazos, sin embargo he de decir que al día siguiente me sentí como nuevo. Se pasa un mal rato, eso es cierto. Pero los resultados no se pueden discutir, tanto por mí como por gente que ha probado la técnica y que realmente tenían esa dolencia en apenas una sesión se consiguió eliminar un dolor de mucho tiempo.

Si alguna vez tengo alguna dolencia que me pueda solucionar con esta técnica lo haré por los resultados que sé que obtendré, sin embargo una sesión tan intensa, …no gracias, una y no más (a no ser que quiera sacarme el curso avanzado, en ese caso no me quedará más remedio que aguantar).

Por tanto, y concluyendo para todo aquel interesado en realizar el curso, se lo recomiendo plenamente por la eficacia de la técnica, eso sí, si esperan pasar un fin de semana relajaditos se equivocan de curso.

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