Hablar con las manos, oír con los ojos

Imagínese la siguiente situación:

Ayer estuvo levantando unas cajas viejas en el trastero. Parecían ligeras, pero al querer poner una sobre la estantería se hizo daño en el hombro y desde entonces tiene un dolor agudo que le impide levantar el brazo.
Acudimos al médico y le contamos lo sucedido. “¿Cómo fue?”, nos preguntará el doctor. “¿Le duele aquí abajo o más arriba?”, “¿Le molesta si le toco aquí?”

Estas serían algunas de las preguntas básicas que tendríamos que contestar para que el médico pudiera hacernos un diagnóstico y ofrecernos un tratamiento. Y, seguramente, durante el tratamiento nos haría otra serie de preguntas del mismo estilo.Hasta aquí todo normal. ¿Pero qué sucedería si el paciente fuera SORDO?

Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), en España existen  1.064.000 personas, mayores de seis años, que tienen una discapacidad auditiva. La discapacidad puede ser de distinto tipo y grado, pero este dato significa que un 8% de la población española podría enfrentarse a la situación anterior con dificultad.

Manos

Diferentes asociaciones trabajan en la defensa de las personas sordas y por su plena inclusión. Ejemplo de ello son la Confederación Estatal de Personas Sordas (CNSE) y la Confederación Española de Familias de Personas Sordas (Fiapas). Por otro lado, existen otro tipo de asociaciones en las que se impulsa  precisamente la ayuda a personas sordas que se ven en la situación de no poderse comunicar con su médico, ya que en la actualidad apenas existen centros sanitarios que prevean este problema.

 En la Comunidad de Madrid destaca el Centro SILSEMadrid  (centro de Atención Social, Mediación y Servicios de interpretación en L.S.E. de la Asociación CILSEM). Una plataforma  que en la actualidad mantiene un contrato con la Consejería Asuntos Sociales para prestar servicios personales gratuitos para trámites/gestiones/consultas, facilitando la intervención de Intérpretes de Lengua de Signos Española (ILSE) a cualquier persona sorda que lo solicite, o la persona oyente en quien delegue la solicitud.

Desde este centro nos cuentan que, aunque existen diversas plataformas que ofrecen intérpretes voluntarios, ellos tienen a personas especializadas y con contrato en la seguridad social, por lo que es un trabajo como otro cualquiera. Pese a ello, el centro ofrece su servicio gratuitamente a cualquier persona sorda que lo solicite para una consulta o trámite personal.

“Hay hospitales que ofrecen el servicio ellos mismos” nos dice Francisco Carrasco Hernández, Técnico de Proyectos de CILSEM. Sin embargo, alerta que muchas veces esto hace que se contraten a empresas que “no entienden ni saben nada de la interpretación en LSE ni de la cultura sorda, y que el único fin es el económico y que sus ofertas sean las más ventajosas para las administraciones”.

El hospital Gregorio Marañon cuenta con una unidad pionera para pacientes psiquiátricos sordos.

Desde otras partes del mundo, se promueven otras soluciones, como la formación de los propios médicos por parte del hospital en México, o la creación de un sistema online con intérpretes en Puerto Rico.

Quizá se pueda pensar que a nuestro colectivo de fisioterapeutas no nos afecta tan de lleno el trato con pacientes sordos, por el hecho de que nuestro trabajo no se basa en el diagnóstico de la enfermedad.  Sin embargo, creo que tenemos una mayor responsabilidad hacia ellos, dado que estamos  en contacto diariamente con los pacientes y estamos acostumbrados a un trato más cercano.  

A pesar de que sepamos por lo que viene el paciente, no se puede actuar como robots y únicamente hacerle las técnicas que consideremos más adecuadas. Nuestro objetivo no se queda ahí. El entorno biopsicosocial que rodea al paciente es fundamental para lograr una recuperación óptima. Y aquí es donde entra en juego la comunicación.

Medico hablando con un paciente sordo con intérprete Cuando en este caso, esta no funciona por desconocimiento del fisioterapeuta puede provocar el desconcierto en el paciente sordo al igual que la frustración y la impotencia de ver que no te puedes comunicar. Lo mismo le pasa al fisioterapeuta que no consigue entender al paciente y que realmente no sabe lo que le sucede o cuales son sus emociones o sentimientos en cada momento. Tampoco se puede establecer una relación de cercanía ni darle el trato merecido en igualdad de condiciones que a los demás pacientes. Esto se podría solucionar si tuviéramos un conocimiento mínimo en lenguaje de signos pero, siendo realistas, es muy difícil que se adquiera cuando no existe una formación en la carrera o posteriormente. Con esta entrada lo que pretendía conseguir es concienciar al colectivo sanitario de la importancia de la comunicación entre los pacientes reduciendo barreras entre ambos y promoviendo el modelo biopsicosocial en el que deberíamos trabajar.

Laura Lozano Carbonell

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